“Algún viento suave me barrió del suelo,
y voy errante, como un final de crepúsculo, entre los acontecimientos del paisaje.”
y voy errante, como un final de crepúsculo, entre los acontecimientos del paisaje.”
“La vida es lo que hacemos de ella.
Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.”
Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.”
Libro del desasosiego.
Fernando Pessoa
Fernando Pessoa
Me hubiera gustado, en determinado momento, no haber dado aquel primer paso. Aprendí a caminar cerca de la casa de mis abuelos, fue en ese momento en que mis padres me soltaron y supe que mi cuerpo podía moverse por sí mismo, supe que dar uno o dos pasos provocaba que yo ya no estuviera en el mismo sitio, fue en definitiva, el inicio de esta travesía en la que todavía continuo. Moverme se me volvió costumbre. Meses después aprendería a correr y en ese mismo instante sin saber, estaba también aprendiendo a huir. Eso, en sentido estricto, son mis antecedentes.
Hoy descubro que viajar es un eufemismo de huir y que no concibo una vida sin movimientos, sin ese ir y venir de lugares, reales e imaginarios. Estables y caóticos. Para los viajeros, el viaje, es una necesidad y no un lujo, quizá eso sea otra diferencia entre viajero y turista. Paul Bowles, escribió en su libro El cielo protector que él, No se consideraba un turista; él era un viajero. Explicaba que la diferencia residía, en parte, en el tiempo. Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. Entender también porqué se viaja suele ser un tema que se sujeta a discusiones, independiente de la necesidad que se “siente” por emprender un viaje, el recorrido esta sujeto al conocimiento y descubrimiento no del paisaje sino de lo que nosotros vemos en el paisaje. Nosotros somos los artífices del viaje. Una plazoleta o una estación de tren, para los turistas son lugares donde se pueden tomar infinidad de fotos, para los viajeros, esos lugares son acontecimientos, el turista puede ver un árbol y fotografiarse a un lado, el viajero ve un incendio, ve miles de pájaros emprendiendo el vuelo, ve, también, las cientos de raíces que se escurren bajo la tierra para sostener el tronco. En una estación de tren, un turista quizá solo vea un punto de partida y un medio de transporte, el viajero en cambio, ve historias de rupturas, de abandono, ve un adiós y una bienvenida, ve a los hijos pródigos que regresan y ve también a los que se marchan, ve ante todo todas las posibilidades para estar en otro lado, muy lejos de donde se encuentra.
Me remonto a mi primer paso. A la primera vez que me subí al autobús y a la primera vez que un avión me cobijo. Esos acontecimientos, así como la invención de la rueda, el nacimiento de Jesús, las dos Guerras Mundiales, la invención de la imprenta… cambiaron el rumbo de mi historia, para siempre.
Pero hoy no importa todo lo demás… el mundo esta aquí, a la vuelta de la esquina.
Bienvenido, viajero.
Huyamos… que es hora de partir, que las rutas del desasosiego, nos están esperando.
